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Tal como es arriba, es abajo: multiplicidad y migración en Estelio

Por Lillian Beeson, Laura Sofía Hernández González, Barbie Kim, and Kaylee Moua Nok 20 de junio de 2023

La superficie del océano reluce y brilla; en el fondo, existe vida marina en ecosistemas dinámicos. Mientras las mareas suben y bajan, empujan lo que se encuentra oculto en las profundidades hacia la costa y hacia la luz. De igual forma, la práctica de la artista Mónica Félix (n. 1984) navega por las fluidas costas entre Estados Unidos y Puerto Rico, que se han convertido en un espacio liminal en el que ella y miles de migrantes se encuentran. De esta forma, Félix ha creado una nueva lengua vernácula en la que utiliza la estética astrológica y oceánica para explorar varios intercambios: las complejas relaciones entre Puerto Rico y Estados Unidos, colonizador y sujeto colonizado, humano y naturaleza, y las estrellas y el mar—tal como es arriba, es abajo. Esta expresión comúnmente expresada en inglés como “as above, so below” ha influido en el ocultismo y en otras formas de espiritualidad en el presente. La frase describe las múltiples capas del universo y la relación entre lo celestial y lo terrestre, a la vez que provee un vocabulario para definir las interacciones entre macrocosmos y microcosmos. Bajo esta premisa, la tierra y el cosmos conservan sus características individuales, pero se cruzan como entes iguales. Así como las mareas se mueven con la luna y las brújulas giran hacia la Estrella del Norte, las instituciones coloniales que definen la condición de sus sujetos determinan las experiencias de migración encarnadas por la artista.

Pieces of broken glass underneath water.
Mónica Félix. Alláfuera (or otherwise the United States), 2021. Captura de video. Cortesía de la artista.

Los siete videos que componen esta exhibición virtual, entonces, surgen como respuesta a la experiencia de Félix. Cada obra es un microcosmos dentro del macrocosmos más grande de Estelio. El paisaje marino escultórico, Estelio, 2023, del que se extrae el título de la exhibición, agrupa objetos marinos recolectados en las dos costas que habita la artista: Puerto Rico y Nueva York. Conchas de vieira, algas, sales y otros elementos de vida marina descansan sobre una superficie circular de vidrio, organizadas según una interpretación libre de la carta astrológica natal del artista. Por ejemplo, la concha de vieira más grande, colocada a la derecha de la escultura está ubicada según la posición de la luna en Tauro, tal como aparece en la carta de la artista. Esta y las otras seis conchas marinas en la obra reimaginan los siete planetas personales que usualmente aparecen en las cartas natales—el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno—y organizan los siete videos que componen la exhibición. La multiplicidad de identidades de Félix, las experiencias de migración y feminidad, la preocupación por el bienestar de la naturaleza y la crítica hacia el colonialismo en Puerto Rico y en otros lugares del mundo se unen en este ensamblaje escultórico que también cumple la función de orientar al público en cuanto a la exhibición, mediante una narrativa videográfica personal de la artista.

Found objects from the waters of Puerto Rico and NYC arranged in a cricle.
Mónica Félix. Estelio, 2023. Vidrio hallado, sales variadas, alga y vida marina de las costas de Puerto Rico y Nueva York. Cortesía de la artista.

El agua permea cada faceta del trabajo de la artista. En particular, los objetos reunidos en Estelio son material de evidencia que traduce la historia que cuenta el mar. “El océano está enfermo”, observa Félix. Después de la Guerra Hispanoamericana y la invasión de Puerto Rico por Estados Unidos en 1898, el agua de la isla se contaminó significativamente. Las fuerzas coloniales alteraron permanentemente la vida natural local y, como resultado, Puerto Rico aún sufre crisis ambientales. Las curadoras Iberia Pérez González y Natalia Viera Salgado advierten que “los arroyos y ríos de la isla se están secando, los embalses están sedimentados, y muchos acuíferos se encuentran en condiciones críticas”. El cambio climático, el mal manejo de las fuentes de agua y la economía capitalista en Puerto Rico amenazan la disponibilidad de agua potable segura. La presencia del agua en el arte de Félix expresa la historia colonial de la identidad puertorriqueña a gritos. La escultura, Estelio, abre un portal hacia las tensiones ambientales de costa a costa y presenta los objetos marinos recolectados como metáfora del cuerpo humano en migración.

Vaivén (Sway), 2019, explora la forma en la que varias identidades, exacerbadas por experiencias de migración, pueden coexistir en una sola persona. En esta obra, Félix lidia con las noticias de la devastación del huracán María en Puerto Rico, donde aún reside su familia. Sin embargo, a pesar de que la artista está físicamente removida del impacto del huracán, también siente angustia por la tormenta. La cámara funge como mediadora entre el estado físico y mental de Félix. El video comienza con un par de manos que intentan, con cierta dificultad, abrir una lata de “corned beef”. Esta es una escena conocida para quienes han sufrido el embate de huracanes y es la comida que la propia familia de la artista prepara durante tales situaciones. El anonimato de la figura, cuyo rostro y cuerpo no son revelados, permite que la audiencia visualice a alguien en su propio hogar, lo que le proporciona a la escena un sentido personal. El video, entonces, corta hacia otra escena en la que la meteoróloga puertorriqueña Deborah Martorell advierte sobre el ciclón. A la vez que se escucha el pronóstico, el rostro preocupado de Félix aparece en pantalla. Siendo incapaz de continuar escuchando sin hablar a su madre, Félix la llama para tranquilizarla a ella y a sí misma. Cuando termina la llamada, la artista queda sola durante lo que resta del video. En soledad, y ahora en Puerto Rico, Félix sacude arbustos, golpea ventanas y presenta la intensidad de la ruidosa tormenta que abarca todo lo que está a su alrededor en oscuridad. El video continúa con apagón y cacofonía hasta que Félix despierta en la quietud y comodidad material de su apartamento en Nueva York. Así, enfatiza la disparidad entre su profunda conexión emocional con Puerto Rico y las barreras—de comunicación y proximidad—que la distancia física crea.

Nude figure in a dark room seen from behind. A map is projected onto the body.
Mónica Félix. Vaivén (Sway), 2019. Captura de video. Cortesía de la artista.

En Aves de rapiña (Vultures), 2022, la cámara se posiciona frente al One World Trade Center durante diez minutos. La toma es estática y está enmarcada por tres ventanas en el estudio de Félix en Governors Island donde, durante la creación de esta obra, completaba una residencia artística. En la escena, aparece Wall Street flotando sobre el agua mientras transbordadores (“ferries”), yates y otros barcos cruzan el paisaje ocasionalmente. A cada lado de la toma hay dos espejos, cuyas esquinas reflejan la vista. Estas imágenes están acompañadas por voces de puertorriqueñas que se han mudado a Nueva York y que, a través de una mirada fija al distrito financiero, se expresan sobre la relación entre Wall Street—como lugar físico y símbolo de la industria bancaria global—y Puerto Rico. Mediante testimonios personales desde un lente anticolonial, Aves de rapiña, de igual forma que Vaivén, explora la dualidad a la que se enfrentan las personas que existen en (y entre) dos regiones. Las hablantes en el video discuten cómo la explotación política y económica de Puerto Rico por parte de Estados Unidos ha provocado su desplazamiento, y cómo moverse de una región a otra crea conflictos internos debidos a la relación problemática entre ambos lugares.

View of Wall Street through windows.
Mónica Félix. Aves de rapiña (Vultures), 2022. Captura de video. Cortesía de la artista.

Desde su apertura en 2014, el One World Trade Center ha fungido como emblema de Nueva York junto con otras añadiduras arquitectónicas y culturales a la ciudad por la Lower Manhattan Development Corporation, como parte de una revitalización del área luego de los ataques del 11 de septiembre de 2001. El edificio más alto del complejo del World Trade Center, One WTC, es un monumento a la construcción y sanación en comunidad, idea que queda fuera del alcance de la cámara de Félix. La artista yuxtapone la pintoresca escena, que connota el mítico “sueño americano”, con testimonios de personas que sufren la explotación de los juegos económicos de Estados Unidos. Los subtítulos en este video están en español y, deliberadamente, no están traducidos a inglés para dar prioridad a audiencias puertorriqueñas que conocen la situación de primera mano.

En experiencias de migración, recordar lo que se deja atrás es casi inevitable, y más aún cuando el país de destino tiene una conexión adversa con la tierra natal. En el cortometraje Salá, 2023, Félix se transporta hacia Puerto Rico mediante entrevistas a otras cuatro mujeres nacidas y criadas en la isla y que, como ella, se han sumado a incontables boricuas que viven en Nueva York. Las voces de esas mujeres se reproducen sobre tomas de sal, tal como aparece cuando se observa bajo un microscopio. Con movimientos fugaces, la cámara captura cómo los colores del mineral cambian de blanco y negro a tonos de verde. Las entrevistadas narran las diversas connotaciones de la palabra sal y las frases coloquiales que la incluyen. Así, identifican los significados tradicionales de la palabra, pero también hacen referencia a experiencias culturales y jerga puertorriqueña en cuanto a la sal. Algunos ejemplos incluyen estar sala’o / salá (que significa mala suerte), la capacidad de la sal para curar heridas, y la forma en la que el agua salada “sazona” los cuerpos después de un día de playa. Al final del video, Félix aparece ante el lente mientras escribe con sus dedos las palabras “ME VOY” en la arena de la playa Ocean Park en Puerto Rico. Estar sala’o / salá, entonces, emerge como una cualidad puertorriqueña que no se disipa en Nueva York y que se relaciona con Vaivén y Aves de rapiña por su exploración de identidades multifacéticas forjadas por la migración, el rol del lenguaje y la comunicación—o su falta, así como en Vaivén—y los procesos de traducción literal y metafórica.

Close up of sand.
Mónica Félix. Salá (Salted), 2023. Captura de video. Cortesía de la artista.

En las cuatro obras restantes que completan esta muestra, la artista traduce su propia experiencia feminizada a través de la cámara que, históricamente, ha sido un aparato de la perspectiva y hegemonía masculina en el cine. En Querida (The Classic Aerobic Woman Part II), 2014, la cámara es invitada a un ritual femenino: una noche de baile, con música clásica que se mezcla con la voz de una instructora de ejercicios que narra instrucciones de aeróbicos. Uñas rojas y afiladas bailan a través de la pantalla y blusas con lentejuelas reflejan la luz. Dentro de la algarabía, los cuerpos de las mujeres comienzan a moverse entre sí, conectándose. Se mueven orgánicamente y en cámara lenta, como si fueran algas arrastradas por la corriente. Las instrucciones aeróbicas parecieran dictar sus movimientos, pero los cuerpos en pantalla rechazan la voz autoritaria y se mueven a su propio ritmo, que no se ajusta a la música clásica occidental ni a la instrucción aeróbica estadounidense. La cámara, con su ángulo directo, también se convierte en bailarina e involucra a la audiencia en este ritual seductor y en un abrazo de sororidad metafórica.

Hands resting on body in a dark room.
Mónica Félix. Querida (The Classic Aerobic Woman Part II), 2014. Captura de video. Cortesía de la artista.

Las relaciones sororas también se confrontan en Alláfuera (or otherwise the United States), 2021, que reimagina el cuento La Sirenita de Hans Christian Andersen de 1837, y lo adapta a los intereses actuales de Félix. Aquí, la artista usa pelucas para interpretar a las seis hermanas de la historia. La Sirenita, la hermana menor, toma el enfoque principal, ya que es ella quien pasa por cambio y sufrimiento para adquirir un alma eterna. En el cuento de la artista, después de que la Sirenita se marcha de su hogar, Félix muestra su cuerpo desnudo que lucha por mantenerse a flote en el agua y que pareciera haberse hecho humano por la pérdida de su lengua y cola de sirena. Esa escena precede un gráfico de la ruta de vuelo de un avión que sale desde Puerto Rico hasta Nueva York. Tales imágenes evocan la travesía personal de Félix al dejar la isla, donde es más feliz, para seguir su carrera artística en la ciudad. En su adaptación, la artista elimina el papel masculino del príncipe y destaca los sacrificios que hizo la Sirenita mediante una escena de vidrios rotos que ilustran el “dolor” que provocaría caminar, especialmente sobre ellos. Estas escenas, incluyendo las de las otras hermanas sirenas, fueron grabadas en alta resolución. Así, contrastan directamente con el pietaje borroso, oscuro y lento del video en el que se observa el nado de sirenas, lo que inyecta ambigüedad y misterio a la versión de Félix. Esta disparidad cinematográfica formaliza y realza la distinción entre el lugar natal de la Sirenita y el sitio al que se dirige.

Silhouette of a figure on a beach at dusk.
Mónica Félix. Alláfuera (or otherwise the United States), 2021. Captura de video. Cortesía de la artista.

En uno de sus proyectos más celebrados, Romance Tropical, 2013-2020, la artista desafía los roles ortodoxos de feminidad. El proyecto lleva el título de la película del mismo nombre, Romance Tropical, 1934, que es el primer filme sonoro puertorriqueño y que, repentinamente, desapareció de todo archivo a fines de la década de 1930. Su trama se adhiere a la estructura del “viaje del héroe”, en la que un hombre experimenta éxitos y fracasos en el amor, al manipular y cosificar a las mujeres que seduce. Durante siete años, Félix condujo un trabajo investigativo basado en documentos en cuanto a la película original, lo que abrió paso a dos obras en el mismo proyecto: Romance Tropical (Raquel y Ernestina), 2016, y Romance Tropical (RGB), 2020. La primera narra la trama desde la perspectiva de las dos actrices principales de la película: Raquel y Ernestina. En su versión feminista, Félix interpreta ambos papeles. Primero sumerge a la audiencia en el mar, donde dos cuerpos quedan atrapados en la fuerte corriente de las olas aunque intentan agarrarse por los brazos en búsqueda de seguridad. Varias voces declaman el poema “Danza Negra” del célebre Luis Palés Matos—a quien se le acredita el guión de la película de 1934—mientras las escenas aparecen en pantalla. El video concluye con la demostración de un brazo, cuya dueña ha sido arrastrada hacia la orilla y transportada hacia un estado de existencia diferente. Aquí, se refleja la experiencia transformadora que podrían haber sentido las mujeres de la película por la manipulación—invisible en la versión de Félix—del amante.

Arm and fishing net on the sand.
Mónica Félix. Romance Tropical (Raquel & Ernestina), 2016. Captura de video. Cortesía de la artista.

Después de que, en 2017, se redescubriera una copia de la película original en el Archivo de Cine y Televisión de la Universidad de California en Los Ángeles, Félix volvió a trabajar con Romance Tropical. Con nuevo acceso al filme, en Romance Tropical (RGB), Félix utiliza una cámara digital para grabar una proyección de la película original en diferentes velocidades de obturación. Con esta técnica, la artista devela el rojo, azul y verde que se fusionan como blanco y negro en la copia digital del rollo fílmico celuloide original. Al hacerlo, creó una versión “a color” de Romance Tropical. Esta nueva versión confronta la trama racista y machista de la película original, puesto que promueve que el público piense en el filme como un objeto que ha viajado en el tiempo. La versión “a color” de Félix refleja cómo las audiencias del presente podrían rechazar el guión de Palés Matos, a diferencia del público de 1930 que, como afirma la artista, no habría considerado que la película era problemática. Asimismo, por causa de que el Archivo de Cine y Televisión de la Universidad de California en Los Ángeles es propietario de Romance Tropical, 1934, el filme es inaccesible para el público puertorriqueño. Al “reutilizar” la película original en su trabajo “a color”, Félix provoca que el filme esté al alcance de más personas. Además, para continuar su insistencia en cuanto al acceso de la película, agregó subtítulos a una copia digital completa del filme original y lo subió a su perfil de Vimeo.

Movie still of two seated figures talking.
Mónica Félix. Romance Tropical (RGB), 2016. Captura de video. Cortesía de la artista.

Influenciada por el feminismo, las perspectivas anticoloniales y la conciencia ambiental, Félix moviliza diversos medios artísticos y su propio cuerpo en una interconexión dinámica que incluye las voces de otras personas en su archipiélago y el material de origen colonial que incorpora en su obra con frecuencia. Estelio, al presentar las obras videográficas de Félix en conjunto por primera vez, demuestra el compromiso de la artista con las especificidades de la migración puertorriqueña en el siglo XXI. Sin embargo, al igual que el ecosistema de objetos marinos ensamblados en la escultura Estelio, los siete videos de esta exhibición virtual viajan a través del pasado, presente y futuro, y a través de océanos, tocando costas diferentes.